Érase una vez una enternecedora pareja formada por
Tuerquita, una tierna tuerca de plata, y Nowar, un redondo pendiente rojo y
blanco que no le temía a nada.
Un día, Tuerquita y Nowar descansaban en el escritorio de su
encantadora dueña Mir que en aquel momento se había cabreado con el mundo. En
un impulso, la enfadada Mir golpeó su escritorio haciendo que la joven pareja se
tambaleasen y se separasen. Tuerquita se agarró al cable de la tele, pero Nowar
no tuvo esa suerte y cayó al suelo, desapareciendo ante los ojos de su tuerca y
su dueña.
Durante los siguientes días Tuerquita buscó desesperadamente
por todos los lados posibles: el suelo, el escritorio, la caja de los
pendientes…pero su pareja no daba señales de vida. Mir, al ver tan triste a su
tuerca, probó a juntarla con distintos pendientes, pero no era lo mismo.
Tuerquita sabía que no iba a encajar con ningún otro pendiente como lo hacía
con Nowar.
Pasaron los días y Tuerquita seguía buscando a su redondo
Nowar, recordaba todos los momentos que habían vivido juntos, cuando los
crearon en China, su empaquetamiento y llegada a España, su estancia en el Bazar,
cuando Mir los compró y se los puso por primera vez, el momento en el que
Eleblan reabrió el agujero de la oreja de Mir con Nowar…
Fue entonces cuando, sin querer, se cayó de la oreja de Mir
y se golpeó contra el suelo.
Al despertarse no veía nada, sólo oscuridad, sólo escuchaba
voces. “¡Se ha despertado!” “¡Está viva!” Pero fue una voz la que le hizo
llorar de la emoción:
-Tuerquita, ¿reconoces mi voz?¿Cómo te encuentras?¿Qué te ha
pasado?
-¿Nowar eres tú?
-Sí soy yo- se notaba un tono de alivio y alegría en la voz
del redondo pendiente.
-Oh Nowar, ¡te he
echado tanto de menos! ¿Quienes son todos estos?
-Estos son objetos que Mir perdió estos días, están Rojita
(la pulsera) y Bic, su boli azul.
-¿Y cómo vamos a volver?
Justo cuando Tuerquita termina la frase todos notan como
unos pelos suaves y otros más ásperos los arrastran hacia una especie de luz
que hay en el fondo. Es entonces cuando descubren dónde estaban, al caerse se
habían golpeado y habían terminado debajo de la cama. Los pelos, que resultaron
ser la escoba, se quedaron quietos y Mir reconoció a cada uno de los objetos
que había perdido. Metió a Bic al estuche, a Rojita la colocó en la estantería
y a Tuerquita y Nowar los guardó con sus gemelos en la caja de los pendientes.
Desde ese momento Tuerquita y Nowar decidieron huir y
esconderse en algún lugar de casa de Mir, de forma que ella ya no sabe donde
están.
Moraleja: nunca te
des por vencido cuando sueñes con algo.
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