¿Sabéis qué día es hoy?¿No? Ya os lo digo yo, hoy es el día, hoy ya toca: hoy tenemos comida familiar.
¿Sabéis de lo que hablo verdad? Hablo de esas reuniones familiares en las que la familia lejana decide quedar una preciosa tarde para tomar un café y ponerse al día de sus vidas.
Al principio suele haber mucha alegría, jolgorio, ilusión por volver a verse, con los típicos comentarios acerca de la salud de cada uno y del trabajo, cabe destacar que en muchas familias hay una especie de concurso por el premio "Enfermo de la familia".
A continuación se inicia un ritual en el que los padres, orgullosos de sus descendientes, comienzan una leve discusión acerca de las cualidades de cada hijo con frases como: "Mira lo que hace mi hijo", "Pues mi chic@ una vez hizo...", "Ven aquí *nombredelhij@*, enséñale lo que has aprendido en el cole".
Al mismo tiempo que ocurre todo esto se dan otras conversaciones paralelas en las que se suele discutir rigurosamente acerca de fútbol, de ocio, de política o temas menos relevantes e irracionales. El número de conversaciones paralelas es directamente proporcional al numero de familiares que se reúnan e inversamente proporcional a la importancia del asunto discutido.
Es entonces cuando el macho/hembra alfa decide levantar la voz al grito de "Brindemos" y alguien responde "¿Por qué?". Ahí es cuando varias opciones navegan por tu mente: por nosotros, por la salud, por el dinero, por el amor...pero se te ocurre la gran idea de agruparlas todas en una: "Por nosotros, para que nos vaya bien en la salud, en el amor y para que nos toque la lotería" y acto seguido todos alzan sus copas y beben.
En caso de que la familia en cuestión esté celebrando un cumpleaños es estrictamente necesario que un miembro del clan incite a hablar al cumpleañero seguido por el resto de la tribu, que al ritmo de sus palmas y ya con el champán llegando a la sangre, comienzan un poema de difícil comprensión estudiado por los lingüistas a lo largo de toda la historia: "Que hable, que hable, que hable." Dicho poema será repetido hasta que el cumpleañero se decida a intentar mencionar cualquier palabra o frase con cierta cohesión y coherencia, ante lo cual la tribu familiar reaccionará con un estrepitoso aplauso.
Muerome jajajajajaja me guzta señorita!;)
ResponderEliminarJeje gracias!! :)
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