¿Quién no ha visto ninguna película a lo largo de su vida? Nadie.
¿Por qué?
Por la misma razón por la que todo el mundo debería haber leído algún libro durante su existencia.
Pero, ¿por qué nos gustan tanto? En mi opinión, tanto el cine como la lectura nos evaden de nuestros problemas, nos cuentan la historia de otros personajes en la que no somos nosotros los que tenemos que decidir. Esto nos permite encarnarnos en el chico malo de la peli o soñar con que el guapetón protagonista del libro se enamore de nosotros.
Es decir, los personajes de libros y películas ya tienen un destino marcado que no va a cambiar independientemente de nuestra opinión, no tenemos que elegir, tan sólo podemos sumergirnos en la historia y disfrutar con las sorpresas que ésta pueda darnos.
Así, pantalla y papel se convierten en los objetos que nos transportan a los sentimientos de la joven Alice sobreviviendo al virus T de la corporación Umbrella (Resident Evil), o al amor, intrigas y traiciones que transcurren a lo largo del siglo XX narradas en El tango de la Guardia Vieja de Arturo Pérez-Reverte.
Por otro lado, la gente dice que la magia no existe. ¿Sabéis?, yo creo que sí. Cuando nos introducimos tanto en una historia que podemos sentir el dolor de Howarts con la muerte de Dumbledore, al reirnos de que los McAllister se hayan olvidado a su hijo solo en casa, cuando sentimos la frustración de que Jack podría haber subido a la tabla en vez de morir en Titanic, cuando se nos encoge el corazón tras la muerte de Guido, en todos esos momentos hay un toque de magia tanto en libros como en películas.
Por no mencionar todas esas frases o palabras que se nos quedan grabadas en la cabeza, o a caso vais a negarme que nunca habéis dicho ''¡Corre, Forrest corre!'' ''Yo soy tu padre'' ''¡Buenos días princesa!'' ''Que la fuerza esté contigo'' ''¡¡¡¡Esto es Esparta!!!!'' ''Que parezca un accidente'' ''¡Hasta el infinito y más allá!'' ''Siempre nos quedará París'' ''¡¡¡¡Libertad!!!!'' ''Teléeeeefono... mi caaaasa'' y me podría pegar así años.
También es cierto que el cine cuenta con un poderoso instrumento: la banda sonora. Todos hemos cantado alguna vez cualquier canción de banda sonora, bien sea Hakuna Matata bien sea la de Indiana Jones, sea cual sea nuestra edad. ¿Está lloviendo? Fíjate bien, hay un 90% de probabilidades de que alguien salte a una farola y grite ''I'm siiiiiiiiiinging in the raiiiiin!! Just siiiiiinging in the rainn!!'' ¿Estás entrenando o ves a alguien hacerlo? Seguro que asoma a tu cabeza la Bso de Rocky Balboa. ¿Tienes algo que quieres enseñar a los demás? Levántalo y canta tu propia versión de la entradilla de El Rey León, ¡Aaaaaaaa chigüeñaaaa!
En definitiva, si alguna vez os aburrís o creeis que vais a morir de estrés os recomiendo que os acomodéis en el sofá con un buen taco de palomitas al lado y cojáis un buen libro o una buena película que os ayude a escapar de la realidad por unos momentos.
















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