"¿A quién te quieres parecer de mayor?"
Cuántas veces me habrán hecho esa pregunta a lo largo de mi vida y cuántas cosas distintas habré respondido de pequeña. Recalco, de pequeña.
Ahora lo tengo muy claro, se a quién me quiero parecer.
No es una persona rica, no es una modelo, no llena estadios para que vean como golpea un balón o descampados para que la oigan cantar, no llena teatros para que la vean bailar y ni mucho menos es la persona más inteligente del mundo, nada de eso.
Es una persona que se queda noches en vela para mantener su trabajo, que da lo mejor de sí misma para intentar animar a las personas de su entorno -aunque no lo consiga siempre- y cuida hasta el último detalle para que su familia y amigos estén a gusto.
Puede que a veces sea un poco negativa o tenga detalles que es mejor olvidar, pero todo eso es insignificante cuando te ayuda en TODO lo que puede SIEMPRE que puede, y cuando no puede por lo menos lo intenta.
Es una persona que trata de sacarme una sonrisa mientras llora y que siempre ha estado apoyandome en todo momento y por todo ello se merece un monumento.
Por eso mismo, aunque tengamos nuestros roces, siempre voy a admirar como es: ojalá me parezca algún día a ti mamá.