viernes, 11 de enero de 2013

Indefensión inducida.

*Aviso: en esta entrada no se cuestiona el debate sobre la experimentación sobre animales.
El otro día navegando por la web encontré un curioso experimento de los años 70:
Un científico situó en unos arneses a dos perros y les aplicó pequeñas descargas a ambos. Para no liarnos llamaremos a uno Toby originalidad ante todo y al otro Nino, aunque en el experimento no les pusieron esos nombres, claro está. 
Toby tenía un botón frente al hocico que al ser pulsado detenían las descargas mientras que Nino no tenía dicho botón y no podía detenerlas quedando a merced de Toby. Al cabo del tiempo Nino se acostumbró a ello.

Más tarde los científicos trasladaron a ambos perros a una jaula dividida en dos zonas separados por una pequeña vaya, una zona estaba electrificada y producía descargas y la otra no, de forma que solo tenían que saltar esa vaya para detener dichas descargas.
¿Qué fe lo que pasó cuando comenzó la segunda parte del experimento?

Lo que sucedió fue que Toby evitó el sufrimiento y pasó a la zona no electrificada, pero Nino no hizo lo mismo. Nino permaneció en la parte electrificada aguantando el sufrimiento. Pero,¿por qué?

Es lo que los científicos llamaron Indefensión aprendida/inducida/adquirida y consiste en un estado psicológico en el que algo/alguien aprende a creer que no puede hacer nada para evitar su situación, aprende que está indefenso y que no puede hacer nada.
Con la primera parte del experimento Nino había aprendido que no podía hacer nada para evitar las descargas por lo que en la segunda parte del experimento no hizo nada por evitarlas, había aceptado su situación y había aprendido que no podía hacer nada para cambiarla.

Mucho más tarde los científicos aplicaron este concepto en la sociedad humana, en cosas tan complejas como los campos de concentración, los maltratos -tanto psicológicos como físicos- los abusos... y en otras más simples como los examenes. 
Cuántos de nosotros nos hemos preguntado alguna vez ¡¿Por qué no hacen nada?! en películas de nazis y judíos, o cuántos de nosotros nos hemos bloqueado en un examen cuando no nos salía ni el primer ni el segundo ejercicio...
Esto son unos de los muchos ejemplos en los que puede aparecer la indefensión inducida.


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