Cada foto tiene una historia, un recuerdo. Nos hacemos cientos de fotos a lo largo de nuestra vida: fotos familiares, con los amigos, para posterizar un viaje, fotos que queremos enseñar, otras que simplemente no deberían verse...
Todas esas fotos quedan almacenadas en galerías o álbumes, las guardamos para poder verlas siempre que queramos, para asegurarnos de que no vamos a olvidar ese recuerdo o simplemente para recordar que al final del todo somos personas.
Esta foto tiene una historia, una historia que nos lleva a otro mundo, a otra época. Nos lleva a un instante de la vida de Ramme, una nostálgica anciana que se encuentra junto a su alegre nieta Izzy, una jovencita que no se cansa de soñar.
-Oye abuela, ¿y esta señora que aparece en esta foto quién es?
-Jajaja, jovencita, esta "señora" era tu tío Julio. Estábamos celebrando que por fin había conseguido entrar en la carrera de Transportador.
-¿Y por qué llevaba falda?
-En ese momento tu tío estaba demasiado alegre. Todos lo estábamos. ¡Había conseguido lo que quería!
-Aaa, creo que lo entiendo. ¿Y ésta foto de la derecha, qué es?
-Esa es una foto que simplemente no debería verse jajaja.
La risa de la anciana Ramme inundaba de un tono nostálgico aquella velada en la que, con su querida nieta en su regazo, contemplaban aquel viejo álbum de fotos. Para Ramme era una forma de recordar las experiencias vividas a lo largo de su historia, para Izzy, tan sólo significaba una forma más de aprender sobre el mundo que le rodea.
-¿Y ésta foto?¿Quién es esta chica?¿Y el bebé de sus brazos?
El rostro de Ramme cambió en un instante, se tornó en una expresión triste pero cariñosa.
-El bebé eres tú Izzy y, la chica del cabello rubio - una lágrima resbala por la arrugada mejilla de la anciana - era tu madre.
-Guau, ¿y qué es eso sobre lo que estamos montadas?
-Cariño, eso es una laga historia.
-Da igual, ya he comido y mi padre no viene hasta la hora de cenar, ¡cuéntamela!
Ramme se acomoda en su sillón y tapa con la gruesa manta a Izzy hasta su fina cintura.
-Bien, si es lo que quieres, todo ocurrió hace muchos años. Parmunt gobernaba sobre nuestro mundo, era un buen rey, mantenía felices tanto tanto a personas como a animales.
-¿Eso de la foto es una animal?¡No he visto ninguno así nunca!¡Es precioso!
-Paciencia pequeña, déjame que te explique. Lo que ves en la foto es un dragón, una criatura mítica que por aquel entonces era amigo de los humanos. Tus padres y tu abuelo amaban estos animales, eran sus amigos. Sin embargo ese mismo año Parmunt le regaló una de estas afables criaturas a su hijo, con tan mala suerte que, al romper el huevo, ésta hirió a su hijo de gravedad. El amado soberano hizo llamar a todos los médicos del reino sin hallar ninguna cura para las heridas del pequeño, cambiando así su ánimo para siempre. Enfadado con los dragones, el rey inició un proceso de extinción de las bellas criaturas sin saber que sólo ellas podían curar las heridas de su hijo. Llegó a ofrecer unos cuarenta y ocho mil tacos por cada cabeza de dragón que le entregaran, ¿sabes cuánto es ese dinero? ¡Ese es el dinero que un campesino gana en toda su vida!
-¿Por eso huisteis del reino?
-Es más complicado cielo. Al comenzar todos esos asesinatos de dragones se inició una guerra entre los amantes de las criaturas y los que sólo deseaban su muerte. Tú pequeña, acababas de nacer por ese entonces y no queríamos que tus primeras experiencias fueran de muerte y destrucción, así que, como la mayoría de jinetes, decidimos huir de Trousland y alojarnos en esta pequeña aldea del bosque.
-¿Y ya terminó la guerra?¿Siguen existiendo dragones?
-La guerra terminó oficialmente hace tres años. Pero en Trousland puede olerse el rencor hacia la gente como tus padres y tu abuelo. Las ciudades acabaron destruidas, continuaron originándose pequeñas rebeliones, excursiones para acabar con los jinetes.
-¿Fue en una de esas excursiones en las que murió mi madre?
-No pequeña. -la voz de Ramme comenzó a temblar, se podía notar el dolor que sentía en cada sílaba que pronunciaba- Tu madre era una buena persona, sin duda alguna has sacado su personalidad, aventurera, cariñosa, alegre. Al ver los destrozos de la guerra tu madre decidió volver a Trousland, concertó una cita con el rey y trató de explicarle como sanar a su hijo: <<Basta con una lágrima sincera de dragón, una lágrima que sólo derramará ante la persona a la que haya causado daños>>. En cuanto escuchó la palabra dragón Parmunt ordenó su encarcelamiento. Cuando nos enteramos acudimos a liberarla pero no sobrevivió a la huida, tan sólo trató de salvarnos a nosotros, no a ella.
-¿Por eso nos escondemos en ésta aldea?
-Sí, cariño. -Los ojos de Ramme comenzaron a bañarse en lágrimas, lágrimas de dolor y tristeza que demostraban que la nostálgica anciana no había olvidado ni un segundo de lo sucedido, como tener una secuencia de fotografías grabada en una parte del cerebro que, quieras o no, no lograrás olvidar nunca.
-Y, esos dragones, ¿queda alguno vivo?
-Cuenta la leyenda que sólo dos dragones lograron sobrevivir a lo acontecido, e insinúan los susurros que ha eclosionado el primer huevo de dragón, y que todavía quedan otros tres por eclosionar.
-¿Te imaginas poder volver a montar sobre uno abuela? Tiene que ser impresionante.
-Convertirse en un jinete no es tan fácil como piensas, pequeña. Cada dragón sólo elige a un jinete a lo largo de su existencia, un sólo acompañante que escoge en su etapa de juventud y con el que desarrolla una intensa relación.
-Guau, ¿a mamá y papá los eligió su dragón?
-Sí, pequeña, y también a tu abuelo. Pero para que una persona llegue a ser elegida debe tener un buen corazón, sólo aquellos que tengan buenas intenciones llegarán a ser jinetes.
-Yo seré una jinete de dragón, ya verás abuela.
-Siempre has sido muy soñadora pequeña, -una tierna carcajada escapa del rostro de la anciana, suena el timbre y se oye a Deco, el padre de Izzy, que llama con entusiasmo- pero ya es hora de ir a merendar, tu padre ha llegado antes de lo previsto.
Ramme esboza una sincera sonrisa, cierra el álbum de fotos y acompaña con su padre a la jóven Izzy, que rápidamente le cuenta toda la historia que le ha enseñado su abuela.
-Parece que vamos a tener otra jinete en la familia -Deco sonríe con melancolía e incredulidad a la anciana.
-Eso parece. -responde Ramme- Igualita a su madre.
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Esta foto nos lleva a un instante de la vida de Ramme, una nostálgica anciana que se encuentra junto a su alegre nieta Izzy. |
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| -¿Y ésta foto?¿Quién es esta chica?¿Y el bebé de sus brazos? |